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viernes, 27 de febrero de 2009


Contrariamente a muchos otros sistemas de ejercicio que el practicante se ve obligado a abandonar llegado a cierto punto, el Tai-Chi es para toda la vida. No solo el joven y el viejo disfrutan de él sino que, con los años, el beneficio y la destreza físicas que proporciona, más que disminuir incluso aumentan y se intensifican. No es una disciplina para especialistas. Todo el mundo puede practicarla.
Como método de ejercicio el objetivo general del Tai-Chi es mejorar la flexibilidad y la sensibilidad así como proporcionar sensación de vitalidad. Al igual que otras artes curativas chinas, considera el cuerpo como un organismo que contiene energía vital o Chi, la cual fluye a través de unos canales específicos o meridianos.
El aumento de masa muscular, fuerza y elasticidad-objetivos contradictorios de muchos otros sistemas- se desarrollan en el Tai-Chi de forma que la energía ni se vuelva demasiado rígida no se disperse en exceso. Este trabajo con el Chi se lleva a cabo mediante una secuencia de movimientos lentos- semejantes a una danza. Asimismo se utilizan los patrones rítmicos de respiración del Chi Kung y un conjunto de ejercicios de estiramiento y otros diseñados para liberar al cuerpo de la tensión y la agitación. Al mismo tiempo, el aspecto marcial del entrenamiento ayuda a tonificar y revitalizar la musculatura y de los órganos.
Pero la valiosa contribución del Tai-Chi, en su llegada a Occidente no sólo obedece a que se trate de una disciplina física equilibrada. El arte contiene otro valor esencial, un componente que de nuevo, lo distingue de otras aproximaciones a la salud: el carácter holístico* de la práctica. Esto quiere decir que en la tradición del Tai-Chi la salud física nunca está separada del bienestar emocional y mental. La purificación y el fortalecimiento del cuerpo no son fines en sí mismos, sino la base a partir de la cual integrar otros niveles de nuestras vidas: un cuerpo en condiciones, un corazón libre de ansiedad, abierto y generoso, una mente clara y despierta; es una imagen de esa salud global que aunque pueda parecer utópica, nos pertenece por nacimiento.

*Doctrina que propugna la concepción de cada realidad como un todo distinto de la suma de las partes que lo componen.

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